Luces y sombras de las citas online, según un terapeuta

Ligar en internet no es fácil

A través de mi experiencia como terapeuta y como usuario de apps de citas, me animo a escribir sobre sus peligros, proponiendo algunas ideas para sortearlos.

Se suponía que estas apps facilitarían las cosas, pero para la mayoría de nosotros, el mundo de las citas online es bastante decepcionante y acabamos sintiéndonos más frustrados que esperanzados.

Ojo con engancharnos

El primer problema que nos encontramos es lo infructuoso que puede llegar a ser nuestro esfuerzo. Según las estadísticas, solo de 1 de cada 500 matches lleva a una cita real. Pero, aun así, nos enganchamos, porque cada match inunda nuestro incauto cerebro de adrenalina y dopamina.
Los expertos estiman que una de cada seis personas que usan internet para conocer a alguien llegan al nivel de adicción, por la obsesión y la compulsión que el proceso conlleva, así que te animo a no pasar más de 15 minutos al día en estas apps por si las moscas.

La intolerancia a la frustración

Otro problema es la falta de humanidad a la que poco a poco estas aplicaciones nos abocan, porque convertimos su uso en un entretenimiento, una especie de juego, donde entramos con un swype y salimos demasiadas veces bloqueando a la otra persona, haciéndola un ghosting. Queramos o no, acabamos comerciando con los vínculos y tratando a los demás como objetos.
En estas app es increíblemente fácil caer en una especie de consumo de personas, como si fueran productos en un catálogo. Nos dan tanto poder de elegir que alimentan demasiado nuestra parte narcisista.
En vez de dolernos o frustrarnos porque un encuentro sale mal, entramos otra vez en la app para buscar otra persona de modo que vamos haciéndonos intolerantes a la frustración. Y esto desgraciadamente nos acarrea más y más dificultad para generar vínculos reales.

El amor líquido

Por otra parte, si lo que buscamos es pareja, la búsqueda online exacerba el mito del amor romántico, la fantasía de encontrar a la persona ideal. Como constantemente hay más para elegir, entramos en una especie de trance donde pensamos que es posible. Es un sueño del que es difícil salir. Pero no debemos engañarnos… la idea de que en algún lugar habita la persona ideal es muy seductora, pero no deja de ser una mentira.

Todos sabemos que finalidad de estas tecnologías no es que encontremos el amor, sino mantenernos como usuarios en una búsqueda constante. Estas apps nos tienen enganchados porque si encontrásemos lo que buscamos, nos daríamos de baja.
Este modelo nos aboca al amor rápido, al amor líquido. Fomenta el miedo a la intimidad y la falta de compromiso.
En mis pacientes veo cada vez más esto de querer vivir relaciones intensas, pero cuando vienen sentimientos difíciles (muy a menudo en cualquier relación), huyen buscando una persona nueva. Hay más peces en el mar. ¿Por qué conformarse? Esta es la gran trampa.
La ilusión de que siempre hay más opciones los lleva a seguir buscando indefinidamente, pero sin querer pasar por el laberinto emocional que implica formar un vínculo.

La fantasía de la invulnerabilidad

Las citas son inherentemente riesgosas. La realidad es que la mayoría de los intentos fracasan, y a veces, te rompen el corazón. Aprender a lidiar con el rechazo de manera saludable es una característica clave de la adultez, pero someternos a muchos rechazos nos destroza la autoestima y nos puede llenar de celos, soledad, culpa, vergüenza, tristeza y enfado, sentimientos que paradójicamente no afrontamos, porque estas app nos invitan a negar nuestra fragilidad.
Una paciente me decía: «A mí no me importa si me acuesto con un chico y luego no quiere volver a verme. Prefiero que no me importe». Es la fantasía de invulnerabilidad, que nos lleva a no abrirnos realmente al otro ya que sabemos que lo más probable es que desaparezca.
Y si tenemos sexo rápido, también cortamos nuestra afectividad, lo que alimenta nuestra insensibilidad. Somos muy señoritos. Queremos todo rápido: la comida, las compras, los vínculos… Pero la realidad es que estos últimos solo se cuecen a fuego lento. Por eso, si nos cansamos de todo, de estos pantalones, de este mueble, también nos cansaremos de la otra persona, porque ya no nos motiva. Mal asunto.
En este caso, lo mejor es reconocer cuanto antes nuestra falta de madurez emocional que nos dificulta el comprometernos. Reconocer que no queremos renunciar a los privilegios de la libertad. Admitir que pensamos más en lo que perdemos que en lo que ganamos. Y ver si queremos seguir alimentando todo eso o no.

El trabajo personal

En el mundo virtual es todavía más importante que en la vida real que contemos con una buena solidez psicológica y emocional, o sea, que hayamos hecho el trabajo personal de sanar nuestras heridas y traumas del pasado.
Es clave tener una buena base de autoconocimiento y recursos de regulación emocional. Necesitamos la madurez básica de poder procesar las frustraciones de la vida.
Tras este proceso de encuentro contigo, es más difícil que busques desde el miedo y la carencia, o desde el capricho, sino desde el deseo genuino de compartir tu vida con alguien.
Todos sabemos en el fondo que, si recurrimos al otro para ahuyentar nuestro vacío, nuestra soledad, vamos a tener problemas a medida que avance la relación.

La lentitud, divino tesoro

A pesar de todo lo dicho, no queda duda que estas aplicaciones son un modo de conocer gente, por lo que si las usamos propongo ser consciente de una serie de, digamos, actitudes saludables que nos facilitarán la navegación.

Es importante que nos lo tomemos como un proceso lento. Necesitamos tiempo para establecer cierta comodidad al chatear, y a partir de ahí, de haber conectado, es cuando conviene dar el siguiente paso, pero sin insistir más de la cuenta.

Yo personalmente considero todo el chateo antes de conocer a alguien cara a cara simplemente como un trámite para poder ver si esa persona cumple mis mínimos. No debemos caer en la excesiva exigencia, pero si saber las cosas básicas que queremos porque son las que nos hacen sentir bien en una relación.
Un buen consejo respecto a esto sería: Si huele mal, sal corriendo cuanto antes.

Al chatear, propongo ser nosotros mismos. Pero de verdad. Fingir ser diferente o mejor de lo que realmente somos nos quita autoestima. Y, por el contrario, la honestidad nos hace sentir bien. Y es lo que llega a la otra persona. La combinación de autenticidad y vulnerabilidad es lo que nos acerca a los demás.

No te creas tus expectativas

Hemos de poner atención en no inflar globos que pueden pincharse con facilidad. Todos sabemos que cuanto más frágiles estamos, más soñadores nos ponemos para compensar nuestras insatisfacciones. Por eso tenemos que controlar nuestras expectativas sobre todo cuando todavía no conocemos a la otra persona.
Mide tus expectativas y exige honestidad y transparencia a las personas que conoces en internet. Como regla general, si crees que alguien te oculta algo, probablemente lo esté haciendo. Confía en tu instinto; la intuición existe por una razón.

El maldito ghosting

Y, por último, creo que es bueno que te prepares para el ghosting. Ocurre muy a menudo. Muchas personas desaparecen sin más. Es una realidad dura, pero realidad, al fin y al cabo.
Cuando ocurra, cuídate permitiéndote un rato para sentir tu decepción, pero sin creerte que tú eres culpable. Soltar y dejar ir es el trabajo en este momento.

Espero que estas líneas hayan aportado una especie de brújula para surfear por estos mares revueltos.

Alberto Martín-Loeches

Terapia Gestalt Madrid

 



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Un buen terapeuta