
Mucha gente se pregunta por qué muchos de nosotros necesitamos imponer una fidelidad sexual, limitando así la libertad de nuestra pareja.
Mucha gente se pregunta si somos conscientes de que poner esa condición es solo para nuestro bienestar, para evitar hacernos cargo de nuestros celos.
Mucha gente se pregunta si entendemos que contratar una fidelidad sexual es literalmente obligar a nuestra pareja a cortar su deseo natural por otras personas.

Mucha gente se pregunta si quizás estamos estableciendo el listón de la lealtad en un lugar demasiado alto.
Mucha gente se pregunta si reconocemos que esa prohibición es un intento de tapar nuestra inseguridad.
Mucha gente se pregunta por qué nos da tanto miedo abrirnos a otras formas de gestionar el deseo.

Mucha gente se pregunta por qué nos empeñamos en ligar la lealtad madura y necesaria para sostener una pareja con la sexualidad.
Mucha gente se pregunta por qué algunos creen que la lealtad sexual nos resulta más importante que la afectiva.
Mucha gente se pregunta si realmente creemos que alguien puede pertenecernos en cuerpo y alma durante toda la vida.








