Lo que necesitamos saber para manejar nuestra ansiedad

8 noviembre, 2018

Sabemos que la ansiedad nos la creamos cuando rechazamos algo de nuestro ser… y nuestro cuerpo protesta. Con razón.
La ansiedad no es más que los gritos de nuestros impulsos y deseos reprimidos que pugnan por salir y completarse.
Pero nosotros nos escapamos al futuro, a la cabeza, a modo de refugio para huir de lo que nos está pasando en nuestra realidad presente. Craso error…

La ansiedad nos señala una tensión interna, una pelea entre lo que quiere expresarse en mi y lo que lo contiene.
Por eso es importante darnos cuenta como encojemos nuestro cuerpo, como nos tensamos y no dejamos que nuestra energía se mueva y se libere.
Necesitamos reconocer el miedo que tenemos a dejarnos fluir con lo que nos está pasando.

Pero ojo: no es ningún defecto tener ansiedad. Simplemente es un indicador aparatoso de que debemos destaponar o digerir algo.
La ansiedad no tiene que ser eliminada ni curada sino escuchada y entendida.
No he de luchar contra ella, sino de hacerla caso y permitir al cuerpo que haga lo que necesita.

Cuando nos peleamos con la ansiedad para quitárnosla es como caer en arenas movedizas.
Cuando más forcejeamos, más nos atrapa y más la convertimos en nuestra enemiga.
Lo mejor es considerarla como lo que realmente es, una mensajera que nos invita a volver a nosotros mismos, a parar, respirar, observar y permitir.

También podemos asumir que no nos apetece dejar de controlar nuestras emociones porque tendríamos que sentirlas.
Reconocer que nos constreñimos para no hacernos cargo de nuestra incertidumbre, nuestro dolor y nuestra frustración…
Responsabilizarnos que reprimimos aquellos aspectos nuestros que resultan conflictivos con la idea que tenemos de cómo deberíamos ser.

Insisto una última vez: mi ansiedad no es la causa de nuestro malestar: es solo un síntoma de cómo no nos hacemos cargo de nosotros mismos.
Solo se irá cuando escuchemos lo que tiene que decirnos y demos espacio a los impulsos y necesidades que hay en su interior.
Si la seguimos considerando como una visita indeseable, volverá una y otra vez.

Nuestra ansiedad es nuestra alma poniendo límite a nuestra inconsciencia.
Es nuestro ser más profundo haciéndonos ver que no estamos siendo felices y necesitamos revisarnos.
Es nuestra sabiduría interna clamando para que sanemos nuestras heridas y encaramos nuestros conflictos.

Alberto Martín-Loeches

Terapia Gestalt Madrid



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