La codependencia, un vínculo imaginario que nos hace daño

¿Qué es la codependencia?

Muchos de nosotros creamos vínculos imaginarios que nos impiden una vida plena.
Y con esto me refiero a un apego ilusorio e inconsciente con otra persona para evitar el dolor existencial de la separación y la soledad.
Es una protección psicológica que nos hace creer que estamos fusionados con otra persona o entidad, perdiendo nuestra propia identidad en el proceso.
Este vínculo se opone a una conexión real y auténtica, que se basa en la individualidad y el respeto mutuo.
Mientras que una relación sana fomenta el crecimiento personal, este tipo de vínculos imaginarios nos estanca e impide nuestro desarrollo.

Codependencia 1

Origen de la codependencia

Esto nace en la infancia, una etapa de alta vulnerabilidad. Muchos de nosotros, para sobrevivir al dolor de la falta de regulación emocional de los padres, o de su distancia o de su trauma, desarrollamos una estrategia de supervivencia: la fusión.
En lugar de aceptar la dolorosa realidad de que nuestros cuidadores no pueden satisfacer todas nuestras necesidades emocionales, creamos una ilusión de unidad creyendo que nuestro bienestar está totalmente ligado a ellos.

Esta fantasía es reconfortante porque nos da un sentido de seguridad, pertenencia y protección. Sin embargo, tiene un costo enorme: renunciamos a nuestra individualidad y dejamos de luchar por satisfacer nuestras necesidades y deseos, y en su lugar, buscamos la aprobación de sus padres (y de los demás).
No aprendemos a lidiar con el dolor de la separación; en cambio, aprendemos a evitarlo a toda costa, lo que nos persigue hasta la edad adulta.

Cuando los padres son incapaces de reconocer y respetar la individualidad de sus hijos, fomentan este tipo de vínculo. La sobreprotección, el control excesivo o, por el contrario, la falta de afecto, son factores que obligan al niño a buscar una forma de conexión, incluso si es una fantasía.

Codependencia 2

La codependencia en la pareja

Al llegar a la adultez, el patrón se repite. Estos vínculos se manifiestan de diversas maneras, siendo el más común en las relaciones de pareja.
Buscamos un compañero para recrear la misma dinámica de fusión que experimentamos en la infancia.
En lugar de construir una relación basada en el amor y el respeto por las diferencias, nos unimos a través de una dinámica de dependencia y control. Ambos actuamos como si fuéramos una sola entidad, perdiendo nuestra autonomía y suprimiendo nuestros deseos individuales.

Las consecuencias son devastadoras, porque esto genera mucho resentimiento y acabamos culpándonos por nuestra infelicidad, sin darnos cuenta de que la verdadera causa es el vínculo que nos mantiene atrapados.
Dejamos de perseguir muchas de nuestras metas personales y pasiones.
Nos definimos a nosotros mismos a través de la relación, lo que nos hace vulnerables a la ansiedad y a la pérdida de identidad si la relación termina. Por eso da mucho miedo dejarla.

Codependencia 3

La verdadera intimidad requiere honestidad y vulnerabilidad. El vínculo de codependencia, al ser una fachada, impide que nos mostremos tal como somos.
La comunicación se vuelve superficial y se evitan conversaciones profundas por miedo a la confrontación o a desestabilizar la ilusión de unión.

¿Cómo superar la codependencia?

La solución pasa por diferenciarnos. Este proceso no es una ruptura violenta, sino un despertar gradual y consciente.
El primer paso es tomar conciencia de que se está operando bajo este tipo de vínculo tóxico e identificar las defensas que se construyeron en la infancia y cómo se manifiestan en la vida actual, como la tendencia a ser excesivamente complaciente o a buscar la validación constante de los demás.

El crecimiento personal requiere que aceptemos la realidad de que somos seres individuales. Esto implica aceptar que no podemos estar fusionados con nadie y que la soledad es una parte natural de la existencia humana. Solo al aceptar esta verdad podemos construir relaciones genuinas, en las que el amor florece a través del respeto por la autonomía de cada persona.

Codependencia 1El objetivo final de la diferenciación no es vivir una vida aislada, sino lograr una conexión más profunda y auténtica con los demás.
Liberamos a los demás y les permitimos ser quienes son, y al mismo tiempo, nos liberamos a nosotros mismos para vivir de manera plena y en sintonía con nuestro verdadero ser.

Alberto Martín-Loeches

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