En vez de reprimir, estoy aprendiendo a respirar y sostener

Respirar no escaparLlevo toda la vida tapando mis sentimientos difíciles. Siendo leal a este estilo familiar que adopté en mi infancia sin rechistar.
No podía con ellos. Pero, gracias a dios, desde que estoy en terapia estoy aprendiendo otra posibilidad más saludable: respirarlos, sostenerlos y contenerlos.

Cuando noto un malestar interno sé que hay algún residuo emocional que está descubriéndose y que necesita ser procesado. Si me tomo un rato para hacerlo puedo limpiarlo.
Se trata de sostener esa emoción y su energía, siendo consciente de ella, dando espacio para que esa ola se mueva como quiera dentro de mí hasta que llegue a su resolución.
La respiro intentando no poner sobre ella ningún juicio. La siento. La acepto. Intento estar con ella sin más.
Todo el rato me despisto. Y vuelvo. Y me voy. Y vuelvo.
La dejo ser como es. Y así, al cabo de un rato, se integra y se disuelve, al menos en parte. Esta es mi experiencia.

Últimamente hago esto mucho, porque hace unos días estuve en un taller que me despertó mucha historia emocional. Y decidí hacerme cargo de ella.
Cada vez confío más en que mi cuerpo sabe qué hacer para procesar toda esta carga emocional que se está despertando.
Simplemente prestando atención a lo que me sucede por dentro, acompañándolo, tengo la sensación de que mi sistema se reorganiza por sí solo. Es una sabiduría corporal que todos tenemos.

Todos podemos elegir no escaparnos de nosotros mismos. No es agradable, pero es posible.
Todos podemos decidir dejar que la vida, en todas sus manifestaciones, nos atraviese.

Terapia gestalt madrid sostenerHe comprobado muchísimas veces que si evito la emoción, me quedo jodido y confuso. Sin embargo, si me ocupo de ella me quedo aliviado y abierto a la vida.

La verdad es que me siento orgulloso de mí. Sé que cabalgando mis sentimientos difíciles voy desarrollando más y más espacio para las próximas veces que se disparen.

Pero insisto: no es fácil. Hay que practicar mucho. La presencia es como un músculo que vas entrenando. Una solidez que vas acumulando. Un espacio interno adulto que podrás invocar en los momentos difíciles.

Hoy he estado en la cama respirando con consciencia una especie de angustia triste bastante vaga y difusa, pero que estaba ahí y sin duda necesitaba de mi atención. Sabía que tenía que hacerlo. Después de un buen rato se ha aflojado un poco y he decidido soltar. Tampoco es cuestión de engancharme al sufrimiento.
Me he quedado más en paz.

Gracias a mis maestros por enseñarme estos recursos… Y a mis compañeros por acompañarme… Os quiero.

.
.
.

Otras reflexiones interesantes

Aduéñate de tu dolor

Las heridas de la infancia

La vida no vivida

10 cosas que deberías saber sobre la psicoterapia

¿Cómo sanar los celos?

Desarrollando mi intuición

Buscando el sentido de mi vida

¿Qué es amar?

¿Cómo superar una ruptura sentimental?

La diferencia entre el dolor y el sufrimiento

.
.
.

A %d blogueros les gusta esto: