¡Profesores de yoga, por favor, por amor al yoga, paren de enseñar!


Cuando empecé a enseñar yoga me ponía nerviosa y mi instructura me dio el mejor consejo que se le puede dar a un profesor de yoga novato: “No te preocupes por enseñar. Simplemente comparte tu práctica”.

Cuando nos enfocamos en enseñar, en impartir nuestro conocimiento a otros o en educar a otros, estamos de alguna manera declarando cierta superioridad. Esa actitud de “yo sé más que tu”, eso es el ego.

Regresemos a la categoría de estudiantes durante nuestra propia clase. Compartamos nuestra práctica.
Libérate de la exigencia de tener todas las respuestas. No intentes saberlo todo. Responde simplemente desde ese lugar de amor y compasión, incluso si eso implica decir: “No sé”.

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¿Qué te genera la postura? ¡Comparte aquello! ¿No la haces perfectamente? ¡Comparte eso! ¡Comparte también tus imperfecciones! ¿No alcanzas a tocar los dedos de tu pies? ¡Comparte eso! ¿No logras todavía pararte en la cabeza? ¡Comparte eso! ¿Te tomó meses, semanas, años llegar a cierta asana, conectar con algún tipo de meditación, pranayama? ¡Compártelo!

Comparte tus imperfecciones. Eso ayudará a tus estudiantes a aceptar las suyas. Entenderán la importancia de la paciencia y estarán agradecidos por ello.
Comparte tu práctica, no la exhibas.

¡Gracias a todos mis maravillosos profesores! Gracias por compartir sus prácticas conmigo!

Jacquelyn Rae

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