Las heridas sexuales en la mujer

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Igual que en nuestro corazón anidan heridas emocionales desde los primeros años de vida que están esperando a ser sentidas y abrazadas para ser sanadas, el útero de la mujer puede contener heridas sexuales.

 

Obviamente, también la mujer hiere sexual y emocionalmente al hombre cuando le maltrata en todas sus formas, cuando le utiliza, desvaloriza, castra, manipula, socava su poder, le insulta, menosprecia, denigra, agrede, provoca, engaña…

 

Hellinger dice que cada encuentro sexual crea un vínculo indisoluble.

Quizás sea cierto que el intercambio de fluidos no es inocuo. De hecho, hay autores que afirman, entre ellos Taisha Abelar en su libro Donde cruzan los Brujos, que las energías se mezclan cuando hay diferentes parejas sexuales y que esas energías permanecen durante siete años en el cuerpo de la mujer.

 

La liberación sexual ha traído el fast sex, el sexo rápido y utilitario. Hay hombres narcisistas, destructivos y egocéntricos que buscan su propia gratificación y desde su inconsciencia e ignorancia usan a la mujer para eyacular, como un medio de liberar su energía, sus frustraciones e incluso sus impulsos agresivos.

Muchos encuentros sexuales se viven a la ligera cuando en el fondo hay explotación, sometimiento, menosprecio, rivalidad, desvalorización y maltrato.

 

La mujer también agrede a su útero cuando rechaza sus ciclos naturales y cree que la regla es algo molesto que la limita y dificulta su ritmo para actuar en un plano de igualdad con el hombre.
 

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La sexualidad tántrica representa una ayuda extraordinaria en la sanación de las heridas sexuales de la mujer -y también para las del hombre- porque tiene un elevado poder transformador capaz de reequilibrar todos los planos, desde el físico y el emocional al espiritual, y hace posible incorporar en cada encuentro amoroso una nueva información en el cuerpo y el alma desde el respeto, la consideración y el amor incondicional.

 

Barry Long: “Haz el amor por amor, sólo por amor. Y cuando estés haciendo el amor no esperes nada más allá de ese momento. Si no hay suficiente amor en tu compañero, deja de hacerlo; no hagas el amor”.

 

Fuente: A. Belart

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