¿Qué hacer frente al abandono?

31 marzo, 2014

Pelear la vida. A regañadientes, a las malas, con las uñas, como quieras,  pero no hay otra opción. Puedes sentarte a llorar tu mala suerte, a lamentarte de la “injusta” soledad, a sentir lástima por tu aporreado yo y autocompadecerte. O por el contrario, puedes levantar cabeza y aplicar una dosis de racionalidad a tu corazón.

Si te dejó, si no valoró lo que le diste, si no te ama ¿no será, y lo digo solo como hipótesis, que no te merece?.

¿Y no será, que ya no tiene sentido insistir en resolver lo que ya está resuelto? ¿No será que hay que quemar las naves, cerrar el capítulo y dirigir la atención a otra parte? No se trata de no sufrir, sino de darle al sufrimiento un giro y elaborar el duelo, aceptando la pérdida. No preocuparse por lo que podría haber sido y no fue, sino por que es.

terapia_parejas_madrid_esculturasLo curioso del despecho es que los que han sido abandonados, casi siempre terminan por autocastigarse: “Si la persona que amo no me quiere,  no merezco el amor” o “Si la persona que dice quererme me deja, definitivamente no soy querible”. La consecuencia de esta manera de pensar es nefasta. El comportamiento se acopla a la distorsión y el sujeto intenta confirmar, mediante distintas sanciones, que no merece el amor. Veamos cuatro formas típicas de autocastigarse que utilizan los “abandonados”:

1. “No merezco ser feliz, entonces elimino de mi vida todo lo que me produzca placer”

2. “No merezco a nadie que me quiera. Cuánto más me guste alguien, más lo alejo de mi lado”

3. Buscar nuevas compañías similares a la persona que nos hizo o  todavía nos hace sufrir.

4. Entregarse al mejor postor.

Me preguntó, ¿Y no será que de pronto no eres tan culpable como crees, y que no haya ni buenos ni malos, vencedores y vencidos?

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Todos somos capaces de recuperarnos del fracaso afectivo. Al principio duele hasta el alma, pero al cabo de un tiempo, si eliminamos el autocastigo, nos recomponemos.

Piensa en las pérdidas que has tenido anteriormente en tu vida,  y cómo ahora, no te producen ni rasquiña. Es muy probable que dentro de un tiempo, esta última decepción, la que ahora estás padeciendo,  quede reducida a un recuerdo insípido y descolorido.

Y mientras tanto, te toca sobrevivir. Rodearte de amigos y amigas de verdad, porque la amistad cura.

 

Walter Riso

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