Contratos familiares que nos impiden ser lo que somos

Todos firmamos contratos familiares inconscientes no verbalizados en nuestra infancia.

Son una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias e inhibiciones.

Estos contranos no los aceptamos en igualdad de condiciones. De pequeños intuimos que el incumplimiento implicaba no ser querido, lo que significaba la muerte.

Y ahora, en la actualidad, nuestro cerebro más primitivo nos sigue dictando la orden de obedecerlos, porque si no seremos expulsados del clan.

contratos_terapia_gestalt_madrid

Ejemplos:

“Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia”

“Eres torpe como tu madre”

“Un hijo nunca debe superar a un padre”

“No crezcas” (Así no nos abandonarás)

“Aquí somos del Madrid”

“No seas tonto y no te hagas novia”

“La pareja es para toda la vida”

“El teatro es una pérdida de tiempo”

“Esta relación no te conviene”

“La mujer que expresa deseo sexual es una fulana”

“Eres idéntico a tu abuelo”

“No toques nada que lo rompes”

“Tener mucho dinero es malo”

“El que arriesga pierde”

“Más vale pájaro en mano que ciento volando”

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”

“Si te divorcias, te mirarán mal”

 

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones).

 

Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción, escenificándola delante de ellos.

 

No hay alivio mas grande que comenzar a ser lo que en realidad somos. Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios.

 

Jodorowsky

 

circulo_terapia_gestalt_madrid

A %d blogueros les gusta esto: